Jordina Belmonte impulsa en Yasuní la investigación sobre las alergias

La recopilación de datos indispensable para el conocimiento del cambio climático

Joridna Belmonte, directora del ICTA
Jordina Belmonte

Texto: Rosa Mª Mateu

Fotos: Archivo


La Directora del Institut de Ciència i Tecnologia Ambientals, Jordina Belmonte, acaba de regresar de la Expedición Científica en el Parque Nacional de Yasuní, Ecuador, habiendo aportado el conocimiento que conlleva treinta años de investigación científica sobre alergias en Catalunya.  Prácticamente, casi todo lo que se sabe sobre alergias en este país catalán de cerca de 7 millones de habitantes, lleva la huella de su contribución. A ella le debemos que hoy en día tengamos conocimiento del tipo de polen existente en esta comunidad y que la investigación haya dado sus frutos con antihistamínicos que ayudan a reducir los síntomas a milles de afectados por este fenómeno ambiental.

 

Rosa Mª Mateu.- ¿Cuáles han sido los beneficios de tantos años de investigación?

 

Jordina Belmonte: La idea es que si sabes lo que hay puedes informar y con el tiempo hacer predicciones de lo que habrá en ciertas fechas. Así  la gente puede saber a qué atenerse conforme a sus posibles alergias, es decir, si se ha de tomar un medicamento, o si es más conveniente dejarlo de tomar, atendiendo al lugar en dónde se vaya a estar. Esto es sobretodo una buena información para los alergólogos y para sus pacientes. De este modo, la gente puede decidir si ir o no a un lugar donde haya florecido una especie en concreto. En función a esa información, optar si pasar unas vacaciones en la playa o en el  Pirineo.

 

Rosa Mª Mateu.-¿Cuál es su principal contribución en la Expedición Científica de Yasuní?

 

J.B.- El gran hilo conductor es que pueden hacerse estudios sobre las alergias para este tipo de aplicaciones. Cuando hace treinta años que lo haces y dispones de información desde hace tres décadas, puedes tener una recopilación de datos para saber qué pasa con el cambio climático.

 

Cada año registramos las cosas que pasan en una época determinada. Si hace menos frío, pasan antes y si hace más, pasan más tarde. Según llueva más o menos, podemos ver cuál es la tendencia de estos tipos de polen. 

 

Todo esto tiene que ver con el clima y el cambio climático pero, además, podemos conocer el tipo de polen que hay en la miel, y por tanto, añadir un valor adicional sobre su grado de calidad. De esta manera, se establecen los elementos que se encuentran en su contenido para certificar denominaciones de origen, identificando en las mieles el tipo de componentes para gente alérgica.

 

Mi contribución estriba en qué se puede hacer o cuál es la información que podemos obtener de la polinización de las plantas y de las esporas que hay en el aire para la sociedad. 

Jordina Belmonte, directora del ICTA
Jordina Belmonte

R.M.M.- Entonces, su aportación se basa más bien en difundir la utilidad de la investigación  en este campo…

J.B.- Se trata de proyectar que se comiencen a hacer estudios de este tipo porque va muy bien y la sociedad de Ecuador progresa económicamente, por lo tanto la gente irá más al médico. Llegará un día en que dejará de pensar que lo que se tiene es sencillamente un resfriado, sino que quizá se sospeche tener una alergia y se decida ir al médico para tratarse.

 

Yo cuento este argumento con la finalidad que los asistentes que están en la expedición que provienen de lugares muy diversos, puedan acabar adoptando estos estudios en sus lugares de origen.  A la gente le interesa aprender cosas que se puedan aplicar en todas partes. 

 


R.M.M.- Pero esto de las alergias es más bien un tema de urbes, no?

J.B.: Nosotros tenemos captadores  en las ciudades porque es donde más gente hay, y la gran aplicación  directa e inmediata es en salud pública. Esta es la primera, la más notoria y la más interesante de las aplicaciones.

 

R.M.M.- De esta manera se puede diagnosticar, tratar y dar consejos para evitar las alergias.

 

J.B.- Lo ideal sería que estos estudios se aplicaran en la ciudades y se fuera estableciendo una red  de investigadores trabajando de la misma manera para poder compartir datos. Sobretodo, ponerse a estudiar en lugares que sean muy distintos. Por ejemplo, puede ser muy interesante saber qué pasa en Yasuní, dado que es un buen lugar para las vacaciones. 

 

La selva amazónica en este lugar es más cerrada y no hay tanto polen de  cierto tipo. Por lo tanto, se puede llegar a concluir que personas con ciertas alergias, podrán  estar en un lugar en el que no tendrán problemas. No tiene lógica que escojas pasar las vacaciones en un destino incompatible con tu salud. Una cosa es que hayas de ir por trabajo y te lleves el antihistamínico. Otra cosa es, que vayas de vacaciones a un lugar donde hayan especies, como por ejemplo las graminias, a las que se es alérgico,  con lo que sumas las alergias de la primavera en Barcelona con las del Pirineo.  Si hay alguien que te informa que tienes problemas de salud y te has de medicar, quizá cambias el hábito y decides ir a la montaña en otra época del año donde no haya el tipo de polen que te afecta.

 

R.M.M.- ¿Cómo va afectando el cambio climático en las alergias?

En Tenerife empezamos a hacer este tipo de estudio en el 2004. Cuanto más polen hay en el aire mas alergia se puede provocar, por lo tanto, se tienen que medir estas cosas y tener estadísticas. Actualmente sabemos cuántos niños tenían alergia en el 2006 y cuantos tenían en el 2010. Y qué pasó, pues que en 2010 habían más niños con más alergia y con más cosas, y tenían más porque quizá una persona era alérgico a una palmera y él seguía frecuentando el lugar. Como no se les  hacían pruebas, nadie les diagnosticaban la alergia. 

 

De cara a la primavera, las campañas de información han ido haciendo mella y la gente ha empezado a diagnosticarse. Podemos decir que hay cada vez más alérgicos y también es verdad que hay más contaminación, pero existe el efecto que cuando se informa de un tema la gente acaba de entender que aquello es un problema y se trata. Es un conjunto de factores, estoy convencida de ello. 

 

R.M.M.- Qué es lo que influye más en las alergias? 

 

J.B.- Todo. Este año en Barcelona, aunque se han arrancado muchos plataneros de la calle porque ocasionan muchas alergias,  hemos tenido el índice más alto de polen de estos árboles que nunca. Hubo un día en el que el tipo de polen de plataneros, fue el más alto registrado después de la tasa habida en 1994. Esto pasa porque la lluvia de finales de verano ha regado mucho las plantas que estaban muy secas y este agua las ha fortalecido con lo que han florecido más y por lo tanto, hemos tenido más polen. 

 

Después estuvo haciendo frío unas semanas y las plantas no florecieron. Hubo un momento que hubo un cambio y al mismo tiempo, se dio una explosión de polen con valores muy altos. De golpe la gente empezó a tener muchos problemas e incluso personas que nunca habían sido afectadas anteriormente. Nunca habían habido concentraciones lo suficientemente altas de polen como para que hiciera daño.  Es entonces cuando el cuerpo reacciona y sale la alergia.

 

 

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